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Roberto Amezcua

February 19, 2022

Roberto Amezcua passed away after 87 incredible years of life. Forty-eight of his years were spent with his beloved wife, Mina Amezcua. As God would have it, their nearly inseparable lives together came to an end for Roberto with Mina by his side, helping him with his final meal.

Roberto was the son of Manuel and Evangelina Amezcua. He was born into a large and humble family and grew up in the small town of Jiquilpan, Michoacán Mexico. One of nine children, Roberto was raised to be a man of his word that valued faith, family, and respect above all other things. He was an honorable man that was loved by all who had the fortune to know him.

Roberto loved his summers. Starting with his Santo (name day) in June, many charcoal-grill cook outs with well-marinated steak and chicken breast throughout July, culminating in August with his birthday. Roberto was always hosting his family and friends. He loved a good story and a joke, and while it wasn’t always easy to get him to open up, once you did, you never wanted the day or night to end. If you stayed long enough, there’d be a tequila to help you forget the time.

He accomplished a great deal in life, but you’d never hear about it directly from him. In a quiet moment, Roberto might tell you about his love for his family, his wife, children, and his grandchildren. While he accepted his own imperfections, he thought of his family as a gift from God and he never stopped working to perfect everything he could while he still had time. He left us too soon to know if he had finished what he needed to get done.

His final wish was for his children to take care of their families, Mina, each other, and to stay united. His passing mirrored his life, with him reminding his family to value faith, family, and respect above all other things.

Roberto’s family will lay him to rest on Friday, February 25, 2022 at a private service near his home in Griffith, Indiana. Far from Jiquilpan, but close to those who will carry on his life and name.

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Roberto Amezcua falleció después de 87 años increíbles de vida. Cuarenta y ocho de esos años se los paso con su querida esposa, Mina Amezcua. Como Dios lo quiso, sus vidas inseparables terminaron para Roberto con Mina a su lado, ayudándole con su ultimo desayuno.

Roberto fue el hijo de Manuel y Evangelina Amezcua. Nació a una familia grande y humilde y creció en el pueblito de Jiquilpan, Michoacán México. Con sus ocho hermanos y hermanas, crearon a Roberto ser un hombre de su palabra que valoraba la fe, su familia, y el respeto más que todas otras cosas. Fue un hombre honrado y fue querido por toda la gente que tuvo la suerte de conocerlo.

A Roberto le encantaban los veranos. Empezando con su Santo en junio, seguían las fiestas en julio con sus comidas favoritas, arrachera y pechuguitas de pollo. Las fiestas terminaban en agosto con su cumpleaños acompañado con su familia y sus amigos. Las reuniones siempre estaban llenas de sus favoritos chistes, música y cuentos. Roberto era reservado a cerca de su vida, pero en los días que le daban ganas de platicar, nunca queríamos que se terminara la noche. Si nos quedábamos tarde, nos servía una tequilita para olvidar el tiempo.

Logro demasiado en su vida, pero nunca se ponía a anunciar sus metas. En un momento privado, Roberto platicaba de su amor por su familia, su esposa, hijos e hijas, y sus nietos. Aceptaba todas las imperfecciones de su propia vida, pero para él, su familia era un regalo de Dios. Acerca de su familia, el lucho para dejar todo perfecto mientras que todavía tenía tiempo. Lo perdimos sin saber si termino todo lo que quería hacer.

Su último deseo fue que todos sus hijos e hijas cuidaran a sus familias, a Mina, y que todos se quedaran unidos. La muerte de Roberto fue obra de su vida, y uso sus últimos respiros recordándole a su familia que siempre se tiene que valorar la fe, la familia, y el respeto más que todas otras cosas.

La familia de Roberto se despide de el este viernes, el 25 de febrero en un servicio privado cerca de su casa en Griffith, Indiana. Lejos de Jiquilpan, pero cerca a todos los que van a seguir con su vida y su nombre.

Padre, te amamos mucho. Nunca te olvidaremos porque siempre te llevaremos presente en nuestros corazones. Y desde el cielo sabemos que siempre nos cuidaras como siempre lo hiciste.

Calumet Park Funeral Chapel

7535 Taft Street

Merrillville, IN 46410

219-736-5840